Durand y Boulee: La sección del teatro. Escrito por Mauricio Luengo

 Antes de arquitectos como Rafael Moneo y Frank Gehry, existieron dos figuras que sirvieron de contrapartes para el mismo debate: Etienne Louis Boullée propuso edificios de grande escala que representa una arquitectura sublime  y Jean Nicholas Louis Durand se enfocó en la racionalización de la construcción de los diferentes tipologías que se construían en Europa durante los fines de siglo XVIII. 

    Hay muchas tipologías en donde la comparación se puede dar, pero nada más que el teatro es un tipo de edificio que se presta a la comparación ya que era la tipología principal del entretenimiento antes del surgimiento de los grandes estadios y arenas en la modernidad. Y ya es más que coincidencia que estos dos arquitectos propusieron maneras de diseñar un teatro a través del punto de vista de que se basarán las decisiones de diseño. 

    Los dos arquitectos estaban obsesionados por proponer cómo se pueden ver las tipologías de la arquitectura neoclásica, aunque Durand quería más que nada continuar el estilo basándose en la función del edificio. Hace mucho sentido de su parte, porque muchas de las motifas de la arquitectura clásica, tal como los órdenes, las crónicas, los frontones, y los triglifos del orden dórico se inspiraron de las técnicas constructivas hechas de madera antes de ser traslados a piedra y mármol durante la era clásica. Y no hace falta mencionar que Durand probablemente se inspiró de las escrituras de autores como Laugier, y los encuentros arqueológicos en lugares como Pompeya, la cual toda esa teoría arquitectónica influenció su manera más ingenieril de construir los edificios. 

    Si vemos las plantas y secciones del teatro de Durand, vemos que cualquier método arquitectónico clásico que ha propuesto sigue la función estructural que necesita el edificio. La fachada curva cuando se trata de la sala principal que se da a la tarima, la cual desde afuera se proyecta hacia arriba para albergar las diferentes tramoyas y piezas de escenario. Es interesante ver que Durand pone los vestíbulos del teatro a los dos lados de la tarima, posiblemente para facilitar la circulación en las cajas de la sala principal. Un foyer para los actores se plantea detrás de la tarima. Durante obsesivamente diseña una esquema que facilite los procesos de la función del edificio sin dejar atrás esa tradición clásica grecorromana que se está tratando de vivir a fines del siglo XVIII, un arte que lamentablemente se ha perdido como práctica común y corriente en el día de hoy.  

    Boulee al contrario dice: bien, tengo todos los requerimientos para una casa de óperas, pero no quiero que esa función me comprometa con la composición visceral que trato de lograr. Pone todas las funciones bajo una cáscara en forma de una estructura redonda rematada por una cúpula estilo panteón la cual se protege con una arcada corintia con estatuas. El sigue el mismo esquema esférico con la sala principal del teatro, la cual da la ilusión que el interior refleja la estructura del exterior, cuando solamente es parte de toda una estructura que Durand simplemente usará para formar la fachada de afuera. El básicamente diseña una esfera hundida abrazada por columnatas que trata de proponer una forma limpia, pura, y perfecta. 
    La gente puede pensar que eso es cosa antaño de Revolución francesa, pero una estructura peculiar casi replica la idea que Boulee quiere dar pero de una forma muy radical: la esfera de Las Vegas. Ya con tecnología moderna de cerchas, estructuras geodésicas, y las pantallas de LED, ya los constructores de la esfera usaron esa tecnología para cerrar todo un teatro dentro de una cáscara que sería la esfera de LED. Aunque ya no les interesa hacer algo parecido a Boulee, sino hacer que las imágenes audiovisuales de las pantallas sirvan como ornamento a la estructura, usando filmografía y editores propios para la esfera. Quieren formar una especie de orbe perfecto que proyecta imágenes por fuera y por dentro la cual usa ilusiones ópticas para crear un ambiente visceral. 

    Ya con el ejemplo de Durand hay que echarse un poco atrás hacia el siglo XIX con el teatro de Wagner en Bayreuth Alemania. Desde afuera se ve casi el mismo esquema que en el plano de Durand, con un pequeño vestíbulo al frente y a los lados, y la sala principal curvado hacia la tarima. Por dentro, juegan con las columnas clásicas, y hunde el palco de la orquesta para controlar la audición de tal manera que las óperas de Wagner suenen más dramática y sobre estimulador para las emociones comunes en la era romántica.

    El opera Garnier de París es interesante porque sirve como un punto medio para las dos propuestas diferentes. Ya con la complejidad incrementada de las producciones de las grandes óperas en el siglo XIX, Charles Garnier tuvo que diseñar un techado masivo para albergar el escenario, pero dos problemas surgieron: la proporción del edificio se iba a ver un poco raro y también tuvo que albergar una gran chimenea que sirviera para ventilación y para sacar el exhausto de las lámparas de gas que alumbraban el interior.  Por esto Garnier quiso poner esa gran chimenea encima de la gran sala para después cubrirla con una preciosa cúpula de cobre, resolviendo el problema de la proporción y albergando esa función de ventilar el espacio. El arquitecto encargado de esta casa de óperas usó la idea visceral de Boulee de una manera racional, la cual probablemente le gustaría a Durand.  

    Bien dicho, se puede decir que las dos formas de ver la arquitectura son válidas, por lo que la racionalidad sería de buen uso en términos de resolver problemas de contexto y de costos, mientras que los visceral puede crear una estructura que sea memorable para muchas personas, la cual se puede convertir en un hito importante. Aquí no se descarta una por la otra, sino que se propone usar lo mejor de las dos teorías y descartar las desventajas usando las ventajas de la otra para crear buena arquitectura. 

Referencias:

Isado.Net

 

Mauricio Luengo 

Joseph Ortiz

Kevin Vera

Daniela Rivera

 

 

 

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